15/01/12

Kubrick x 3, Parte II: A Clockwork Orange (La Naranja Mecánica)





La Naranja Mecánica
“Gran Bretaña, en un futuro indeterminado. Alex (Malcolm McDowell) es un joven muy agresivo que tiene dos pasiones: la violencia desaforada y Beethoven. Es el jefe de la banda de los drugos, que dan rienda suelta a sus instintos más salvajes apaleando, violando y aterrorizando a la población. Cuando esa escalada de terror llega hasta el asesinato, Alex es detenido y, en prisión, se someterá voluntariamente a una innovadora experiencia de reeducación que pretende anular drásticamente cualquier atisbo de conducta antisocial.”
(www.filmaffinity.com)

FICHA

TÍTULO ORIGINAL:    A Clockwork Orange
AÑO:                                1971
DURACIÓN:                   137 min.
PAÍS:                                Inglaterra
DIRECTOR:                    Stanley Kubrick
GUIÓN:                            Stanley Kubrick (Novela: Anthony Burgess)
MÚSICA:                         Wendy Carlos
FOTOGRAFÍA:              John Alcott
GENERO:                        Drama / Crimen / Thriller futurista

REPARTO
Malcolm McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Adrienne Corry, Warren Clarke, John Clive, Aubrey Morris, Carl Duering, Paul Farrell, Clive Francis, Michael Gover, Miriam Karlin, James Marcus, Geoffrey Quigley, Sheila Raynor, Madge Ryan, Philip Stone

PREMIOS EN 1971
-          4 nominaciones al Oscar: Mejor película, director, montaje, guión adaptado
-          Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película

Calificación IMDb: 8.5
Calificación Rotten Tomatoes: 8.3
Calificación Filmaffinity: 8.2

CRITICA
Probablemente el film de mayor renombre en la filmografía de Kubrick, tanto por su contenido como por su estética y la polémica que desató en el contexto histórico de su aparición. Compleja y de abarcamientos posibles diversos, “La Naranja Mecánica” tiene múltiples capas para el análisis aunque todas ellas convergen a un factor común: la violencia. Salvo por algunos rasgos estilísticos y ciertos elementos recurrentes, nada tiene que ver con la posterior película “El resplandor”, mucho más enfocada en la ficción que en la reflexión, como es el caso de este trabajo.

“A Clockwork Orange” es uno de los trabajos más personales dentro de la filmografía de Kubrick, el cual parece apuntar a una reflexión central que podría relacionarse con el título del film: la violencia genera más violencia. Crítica a la especie humana y visión pesimista de un futuro no muy lejano invadido por una juventud violenta generada a escala industrial. Imágenes del viacrucis de Jesucristo e imágenes documentales de campos de concentración y del líder nazi Adolf Hitler son algunos de los recorridos históricos que verosimilizan el concepto.

La concepción del líder como amo y códigos de pandillas, ostentación de los sectores ricos y brecha entre clases, opresión en la fábrica y sociedad de consumo, pérdida de autoridad en los lazos familiares, mujer como objeto sexual, consumo de drogas, alcohol y libertinaje, superficialidad y vanidad, etc. Esta “ultra violencia”, al combatirse con el discurso religioso y las amenazas de un infierno, guerras, abuso de autoridad, sometimiento en cárceles y reformatorios, técnicas de reformación aún más violentas, manipulación de la prensa, hechos y personas con fines políticos, etc. sólo consigue generar más violencia en un mundo que se muestra devastado, sucio, inseguro, injusto, discriminador, indiferente y desconfiado, una sociedad que padece las mafias de jóvenes delincuentes que rechazan el mundo adulto. Muchas veces se lo ubica a Kubrick en los márgenes del Free Cinema británico (“La Naranja mecánica” fue filmada en Inglaterra) y, tal vez, sea este el film más cercano al movimiento, ya que muchos de estos motivos y temas son los tratados por directores como Tony Richardson y Lindsay Anderson, éste último productor y director de “If…”, donde también es protagonista Malcom McDowell y donde el polémico final del film guarda bastante relación con la violencia de esta obra.

En el marco de una escenografía futurista, con ambientes ricos, disarmónicos y caracterizados, el decoupage deja su lugar muchas veces a un montaje rey, donde la yuxtaposición de imágenes impartirá el sentido. Fiel a su estilo, Kubrick usa y abusa de los travellings lentos desde planos cerrados a planos abiertos, el zoom y primerísimos planos, movimientos laterales, cámara en mano, cámara subjetiva que suplanta la mirada de los personajes, angulaciones marcadas, juego con las sombras y elecciones que exaltan la manipulación de la cámara y la mostración del aparato cinematográfico como lentificaciones, aceleraciones y cruces por delante de la cámara. Además de presentar a un narrador en la voz de McDowell, el cual relata en primera y tercera persona y alterna pensamientos en tiempo presente y explicaciones u opiniones sobre secuencias en tiempo pasado, el uso de la música es sumamente particular, al punto de que muchas secuencias presentan una armonía rítmica entre imagen y música clásica.

Por otra parte, se trata de un film con inmensidad de remisiones de todo tipo: al arte, mediante la música y la obsesión del personaje con Beethoven o la recurrencia al clásico “Cantando bajo la lluvia”; a la concepción del arte, en la secuencia previa al asesinato que comete Alex; al sexo, con muchísimas imágenes explícitas (casi pornográficas), cuadros, esculturas; citas bíblicas; citas al cine mismo; a Hitler, no sólo mediante la imagen documental sino a través del oficial que recibe a Alex en la cárcel. Al igual que se verá en “El resplandor”, la sangre, la máquina de escribir y los espejos forman parte constantemente de los elementos recurrentes del film.

“A Clockwork Orange” es “ultra” violenta en todos los sentidos: verbal, físico, sexual, visual y sonoro.

Calificación: Muy Buena (8)


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