La
Naranja Mecánica
“Gran Bretaña, en un futuro
indeterminado. Alex (Malcolm McDowell) es un joven muy agresivo que tiene dos
pasiones: la violencia desaforada y Beethoven. Es el jefe de la banda de los
drugos, que dan rienda suelta a sus instintos más salvajes apaleando, violando
y aterrorizando a la población. Cuando esa escalada de terror llega hasta el
asesinato, Alex es detenido y, en prisión, se someterá voluntariamente a una
innovadora experiencia de reeducación que pretende anular drásticamente
cualquier atisbo de conducta antisocial.”
(www.filmaffinity.com)
FICHA
TÍTULO ORIGINAL: A Clockwork Orange
AÑO: 1971
DURACIÓN: 137 min.
PAÍS: Inglaterra
DIRECTOR: Stanley
Kubrick
GUIÓN: Stanley
Kubrick (Novela: Anthony Burgess)
MÚSICA: Wendy
Carlos
FOTOGRAFÍA:
John Alcott
GENERO: Drama / Crimen / Thriller futurista
REPARTO
Malcolm McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Adrienne Corry,
Warren Clarke, John Clive, Aubrey Morris, Carl Duering, Paul Farrell, Clive
Francis, Michael Gover, Miriam Karlin, James Marcus, Geoffrey Quigley, Sheila
Raynor, Madge Ryan, Philip Stone
PREMIOS EN 1971
-
4
nominaciones al Oscar: Mejor película, director, montaje, guión adaptado
-
Círculo de
críticos de Nueva York: Mejor película
Calificación IMDb: 8.5
Calificación Rotten
Tomatoes: 8.3
Calificación
Filmaffinity: 8.2
CRITICA
Probablemente el film de mayor renombre en la filmografía de Kubrick, tanto
por su contenido como por su estética y la polémica que desató en el contexto
histórico de su aparición. Compleja y de abarcamientos posibles diversos, “La Naranja Mecánica” tiene múltiples
capas para el análisis aunque todas ellas convergen a un factor común: la
violencia. Salvo por algunos rasgos estilísticos y ciertos elementos
recurrentes, nada tiene que ver con la posterior película “El resplandor”, mucho más enfocada en la ficción que en la
reflexión, como es el caso de este trabajo.
“A Clockwork Orange” es uno de los trabajos más personales dentro de
la filmografía de Kubrick, el cual parece apuntar a una reflexión central que
podría relacionarse con el título del film: la violencia genera más violencia.
Crítica a la especie humana y visión pesimista de un futuro no muy lejano
invadido por una juventud violenta generada a escala industrial. Imágenes del
viacrucis de Jesucristo e imágenes documentales de campos de concentración y
del líder nazi Adolf Hitler son algunos de los recorridos históricos que
verosimilizan el concepto.
La concepción del líder como amo y códigos de pandillas, ostentación de los
sectores ricos y brecha entre clases, opresión en la fábrica y sociedad de
consumo, pérdida de autoridad en los lazos familiares, mujer como objeto
sexual, consumo de drogas, alcohol y libertinaje, superficialidad y vanidad,
etc. Esta “ultra violencia”, al combatirse con el discurso religioso y las amenazas
de un infierno, guerras, abuso de autoridad, sometimiento en cárceles y
reformatorios, técnicas de reformación aún más violentas, manipulación de la
prensa, hechos y personas con fines políticos, etc. sólo consigue generar más
violencia en un mundo que se muestra devastado, sucio, inseguro, injusto, discriminador,
indiferente y desconfiado, una sociedad que padece las mafias de jóvenes delincuentes
que rechazan el mundo adulto. Muchas veces se lo ubica a Kubrick en los
márgenes del Free Cinema británico (“La
Naranja mecánica” fue filmada en Inglaterra) y, tal vez, sea este el film
más cercano al movimiento, ya que muchos de estos motivos y temas son los
tratados por directores como Tony Richardson y Lindsay Anderson, éste último
productor y director de “If…”, donde también es protagonista Malcom McDowell y
donde el polémico final del film guarda bastante relación con la violencia de
esta obra.
En el marco de una escenografía futurista, con ambientes ricos,
disarmónicos y caracterizados, el decoupage deja su lugar muchas veces a un
montaje rey, donde la yuxtaposición de imágenes impartirá el sentido. Fiel a su
estilo, Kubrick usa y abusa de los travellings lentos desde planos cerrados a
planos abiertos, el zoom y primerísimos planos, movimientos laterales, cámara en
mano, cámara subjetiva que suplanta la mirada de los personajes, angulaciones marcadas,
juego con las sombras y elecciones que exaltan la manipulación de la cámara y
la mostración del aparato cinematográfico como lentificaciones, aceleraciones y
cruces por delante de la cámara. Además de presentar a un narrador en la voz de
McDowell, el cual relata en primera y tercera persona y alterna pensamientos en
tiempo presente y explicaciones u opiniones sobre secuencias en tiempo pasado,
el uso de la música es sumamente particular, al punto de que muchas secuencias
presentan una armonía rítmica entre imagen y música clásica.
Por otra parte, se trata de un film con inmensidad de remisiones de todo
tipo: al arte, mediante la música y la obsesión del personaje con Beethoven o
la recurrencia al clásico “Cantando bajo
la lluvia”; a la concepción del arte, en la secuencia previa al asesinato
que comete Alex; al sexo, con muchísimas imágenes explícitas (casi
pornográficas), cuadros, esculturas; citas bíblicas; citas al cine mismo; a
Hitler, no sólo mediante la imagen documental sino a través del oficial que
recibe a Alex en la cárcel. Al igual que se verá en “El resplandor”, la sangre, la máquina de escribir y los espejos
forman parte constantemente de los elementos recurrentes del film.
“A Clockwork Orange” es “ultra” violenta en todos los sentidos: verbal,
físico, sexual, visual y sonoro.
Calificación: Muy Buena (8)

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